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miércoles, 5 de septiembre de 2012

Los spots de Calderón o cómo cerrar un sexenio


Por Miguel Angel Aguilar Mancera
@cocuaguilar

Hace seis años, un jovial y sonriente Felipe Calderón prometía, entre otras cosas empleo para todos (se autodesignó como el Presidente del empleo), mano firme contra la tranza y contra el narco y eliminar la tenencia. Aún pueden encontrarse por ahí algunos de los bonitos spots del, en ese entonces, candidato a la presidencia de la República.

Lo cierto es que el empleo no ha sido tema central en su agenda este sexenio. Pudo su gobierno frenar la crisis y controlar los niveles de desempleo, sin embargo, hoy los niveles de informalidad son altísimos. Son sólo algunos los estados de la República en donde no se paga tenencia (y bajo ciertas especificaciones). No puede reclamársele a Calderón Hinojosa que no haya, como lo prometió, sido duro contra la tranza y el crimen; si alguien duda, ahí están los resultados: su guerra con 50, 60, 70 o quién sabe cuántos miles de muertos. No se le recrimina la decisión de hacerle frente al crimen organizado -lo cual es de aplaudir-, sino la forma en cómo se hizo.

Hoy, en su último año, sería bueno llevar a cabo un ejercicio en donde se analice qué tan bueno o qué tan malo ha sido su sexenio. 

Podemos, porque nos gusta el drama y la acción, usar los recientes spots de Calderón para efectuar dicha dinámica. En dos de ellos, Felipe del Sagrado Corazón de Jesús, habla de seguridad: nos dice que sabía de los riesgos, pero que había que hacerlo; si dentro de sus consideraciones estaba el baño de sangre en el que se ha convertido el país, está a toda madre. Afirma, en otro, que ante la crisis económica mundial, su gobierno supo manejar de manera responsable la economía; cierto, macroeconómicamente el país está mejor que nunca, ¿pero la economía micro? La pobreza en México, Señorpresidente, ha crecido de manera brutal en estos seis años. Por último, FCH, presume que hoy todos -to-dos- los mexicanos tienen acceso a servicios de salud; esto es de resaltarse -si es que es cierto- pero el hecho no es darle acceso universal a servicios de salud a los mexicanos, si no que dichos servicios sean de la calidad necesaria.

Si no han visto los spots, háganlo: son maravillosos. 

El ciudadano Presidente presume, pues, logros en tres áreas: seguridad, economía y salud. Los primeros spots, parecen comerciales para que uno se aliste al Ejército (Felipe wants you), nadie -repito, nadie- con un poco de sentido común aceptaría que estamos mejor que antes en materia de seguridad. El combate al crimen organizado se ha salido de control y ha desembocado en un Estado fallido, donde impera el desorden y la impunidad. Sean 50 mil o 90 mil -como afirma el #132- los muertos, es claro que el país no es seguro.

La economía del país podrá estar muy bien, pero si 52 millones de pobres -11 de ellos en extrema pobreza- hablan de que económicamente estamos mejor que antes, cuando las cifras de pobreza son insólitas, perdón, pero entonces soy un retrasado mental y sé nada de economía.

Calderón, a falta de aprobación popular -por obvias razones-, prefirió cerrar su sexenio con cuatro maravillosos spots para que los incautos crean que estamos mejor que nunca. Cada quien puede pensar lo que quiera: que estamos bien o que estamos mal. Eso lo respeto. Porque la percepción de su cierre tiene diferentes matices; detractores y simpatizantes.

En uno de sus singulares spots del ya lejano 2006, Felipe Calderón sentenciaba: "yo no acepto dejarles a mis hijos un México derrotado". Y no lo hizo, al menos no a sus hijos. No dejó un México derrotado. No. Dejó un país herido y hecho pedazos (por no decir hecho mierda). Por más que nos muestre al Ejército cual G.I. Joe's, por más que hable de la cobertura universal de salud, por más que presuma su economía.

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