Por Mariano Moreno
@MarianoMoreno7
Heriberto Lazcano Lazcano, líder y fundador de Los Zetas,
está muerto. No estamos hablando de la caída de uno de los tantos hijos del
Chapo, no hablamos de la detención de cualquier sicario hijo de vecino.
Hablamos del líder de uno de los grupos criminales más peligrosos y
sanguinarios que existen en el mundo. Se trata de la muerte de nada menos del
que hace poco era el segundo narcotraficante más buscado de México, atrasito de
Joaquín El Chapo Guzmán, otro orgullo a nivel internacional.
Lo que debiera ser el gran golpe al crimen organizado por
parte del gobierno, lo que debiera ser el gran logro de Felipe Calderón antes
de irse de Los Pinos, lo que debiera convencer a los mexicanos de que la lucha
contra al crimen organizado se va ganando (aunque no lo parezca) queda
solamente en la intención. Las muchas dudas, las nunca faltantes teorías de
conspiración: que si el Lazca de la DEA estaba mejor dotado que el de la SEMAR
por 13 centímetros de altura o que el susodicho nunca murió, la falta de
información oficial al asunto y sobretodo, el robo del cuerpo de la funeraria
por parte de un comando terminaron por opacar en la opinión pública lo que sin
duda es un gran golpe a Los Zetas.
El gobierno buscaba a Lazcano vivo, ahora también lo busca
estando muerto. Las múltiples interrogantes terminan por manchar lo que es un
triunfo para el gobierno. Si se trataba del segundo narcotraficante más buscado
de México, ¿solo traía una escolta y un chofer? ¿Tan protegido se sentía en
Coahuila? ¿Tan poco miedo le tenía al Estado?. Quizá el sometimiento a la
población civil le dio la seguridad de que nadie podía hacerle daño alguno. ¿La
gente de Progreso fue la que llamó a la Marina por haber visto gente armada y
sospechosa? Curioso que se le atribuya la llamada a la gente de Progreso cuando
ellos mismos han dicho con toda la tranquilidad del mundo que los “señores”
siempre pasan por ahí. Y sin que nadie les diga nada. ¿Qué tan eficientes son
las labores de inteligencia para capturar a los grandes capos? Como tuiteó
@PolíticaCero: Fuertes indicios de que la Marina abatió al Lazca cashi shin
querer. Los marinos no sabían a quien habían matado, a quien habían entregado
en la funeraria en Sabinas. Lo entregan sin más como uno de tantos muertos que
quedan sin identificar. Es que se roban el cuerpo de la funeraria cuando se
preguntan ¿pues quien era? ¿por qué se lo habrán llevado? Después de algunas
pruebas es cuando seguramente habrán dicho ¡en la madre! Quién hubiera pensado
que el cuerpo sin vida que estaba manchando de sangre la mesa blanca de la
funeraria era Heriberto Lazcano Lazcano, líder de los Zetas, por quien la DEA
daba la nada despreciable cantidad de 5 millones de dólares.
Tenían al Lazca, líder de los Zetas, ahí muerto, y así de
muerto se les volvió a escapar.
Con tantos muertos en este país que siguen sin identificar
deberían checar en todas las morgues o funerarias si de casualidad no se
encuentra ahí también el cadáver del Chapo Guzmán. Capaz que abatieron al
criminal más buscado del mundo y, como sólo en México, de nuevo todavía no se
han dado cuenta.
Haya sido un triunfo al azar o no, lo que importa es que
Lazcano está muerto. Lamentablemente con esta muerte no se acaban Los Zetas.
Con Lazcano muere el último de los 40 desertores del ejército que crearon toda
una organización de terror, sangre y muerte. Ahí sigue Miguel Treviño Morales
“Z – 40”, ahí sigue Galindo Mellado Cruz, ahí siguen un sin número de zetas
dispuestos a seguir matando, a seguir extorsionando, a seguir secuestrando.
Todavía seguirá estando la última letra en el abecedario.
Me pregunto que pensará Osiel Cárdenas Guillén dentro de su
celda en Estados Unidos al ver el destino final de lo que alguna vez fue su
guardia pretoriana. ¿Se sentiría arrepentido, avergonzado, asustado de lo que
se llegó a convertir su creación?




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