Por Miguel Angel Aguilar Mancera
@cocuaguilar
A manera del bueno, el malo y el feo. Hugo Chávez y Henrique Capriles. Sus nombre comienzan con hache. Ambpersonajes son venezolanos, y el primero y el tercero contenderán por la presidencia de Venezuela el próximo sábado. Si retomamos el spaghetti western protagonizado por Clint Eastwood en los sesenta. El bueno es Capriles y el malo o el feo -o los dos, como ustedes quieran- Hugo Chávez.
Para los que no lo sepan, el Comandante Hugo Chávez lleva trece años como Presidente de Venezuela, desde el 99. Por primera vez en su mandato, Chávez se enfrenta a una oposición fuerte: Henrique Capriles de la Unidad Nacional, un sujeto que el fin de semana pasado se presentó ante una repleta avenida Bolívar y cuyo lema es "Vota abajo y a la izquierda". Paradójico que la oposición al gobierno chavista, autonombrado como el líder del socialismo del siglo XXI, sea un movimiento de izquierda.
En su mandato, Chávez ha tenido el mayor auge de ingresos petroleros de la historia de Venezuela, la que asciende a 981 mil millones de dólares, ingresos que, según los expertos, no se han visto reflejados en mejoras para el país sudamericano. Los petrodólares que genera PDVSA (Petróleos de Venezuela S.A.), y que contribuyeron a la bonanza económica de la industria y del Estado venezolano no se reflejan en el crecimiento económico, que es menor a la mayoría de los países de la OPEP. Además, el año pasado fue el más violento de la historia de aquel país, con poco más de 19 mil muertos. El crimen es un problema contra el que el Comandante no ha podido.
Aunque hay menos pobres y gran parte de los venezolanos tiene acceso a la universidad, se han hecho más pobres, ya que la inflación en los últimos años ha alcanzado, incluso, el 30 por ciento anual. El despilfarro de las altas esferas es mucho, como por ejemplo, la obsesión de apoyar a pilotos de carreras de Chávez a través de PDVSA. Pilotos bastante malitos, como el infame Pastor Maldonado, que corre en la Fórmula 1, pero lo hace peor que la mamá de tu novia en los carros chocones en estado etílico. La voz de la clase media venezolana es que ellos se hacen cada vez más pobres, mientras los militares y la gente del gobierno acapara la riqueza.
Y aunque Hugo Chávez sea un buen líder social que ha impulsado acciones que contribuyeron a darle a casi todos los venezolanos alimentación, salud, educación y otros bienes, tras trece años en el poder, su figura está ya muy desgastada, muchos venezolanos están hartos de él. No por nada el grito de los simpatizantes de Capriles es "¡Ya se va!, ¡Ya se va!".
Los resultados de las encuestas están divididos. La mayoría pone a Chávez a la cabeza; aunque algunas dan a Capriles una cerrada victoria sobre el Gran Polo Patriótico. No es difícil pensar que después de trece años, la oposición sea capaz de derrotar al tipo que hasta antes de 2007 se quería eternizar en el poder.
Venezuela puede cambiar, y para bien. Capriles puede ganar, y creo que lo hará, pero para ello, tendrá que hacerlo contra la figura del poder (con las respectivas distancias guardadas, es como lo que ocurría en México en el 2000). Hugo Chávez no quiere entregar la presidencia y, de ser posible, no va a hacerlo, por ello ha recurrido a un discurso de odio: no votar por él es de traidores. Capriles y sus simpatizantes deben tener en cuenta que si quieren darle un giro al rumbo de Venezuela, habrán de hacerlo contra viento y marea.




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