Por Miguel Angel Aguilar Mancera
Andrés Manuel López Obrador no es el mejor candidato, ni siquiera es un tipo que merezca medianamente contender por la presidencia. Pero es el que necesitamos.
Anular el voto es una tontería, porque cada voto nulo favorece al que va a la cabeza; es decir, votar nulo equivale a votar por el PRI. Votar por Enrique Peña Nieto es volver al pasado de corrupción, autoritarismo y miseria, un discurso que está muy desgastado pero que, lamentablemente, es verdad.
Votar por Josefina Vázquez Mota, además de que es darle ventaja al PRI -ya que según las encuestas AMLO es el único que podría derrotar a EPN-, representa más de lo mismo: de un sistema que gritó a los cuatro vientos que habría democracia y México cambiaría; está bien que no son enchiladas, pero 12 años han sido suficientes para ver la inoperancia de Acción Nacional.
Aunque Gabriel Quadri me parece el más inteligente de los cuatro, votar por él, y por ende por Nueva Alianza, es dejar que el partido de Elba Esther Gordillo siga "mamando del presupuesto" -visto en un tuit-. Para estas alturas, me parece que el PANAL conservará el registro y GQT deberá estar más que satisfecho por conseguir el 2% de los sufragios.
En lo personal, y lo he dicho, no simpatizo con ningún partido. Todos me parecen basura. Sin embargo, es el sistema que tenemos, y por lo pronto hay que hacer la mejor elección, aún cuando los cuatro candidatos representen figuras sumamente débiles. La consigna es votar por el mejor, o el "menos peor", según se le quiera ver.
Recientemente el llamado voto útil ha sido motivo de discusiones -algunas veces acaloradas- acerca de si los panistas deben votar por AMLO para que Enrique Peña Nieto no gane. El voto útil sólo sirve cuando el propósito es que alguien no gane, lo demás son niñerías. Por ejemplo: votar por AMLO para que no regrese el PRI, o votar por EPN para que el locopopulistacomunistahugochávez de López Obrador no gane. En todo caso, ambos escenarios involucran a la gente que piensa votar por Josefina, que, por lo reflejado en las encuestas -que si bien están infladas sirven como termómetro electoral-, tienen muy pocas posibilidades de ganar.
Sí, yo votaré por AMLO. No por que sea el mejor, ni por que sea el redentor que el pueblo de México esperaba. Votaré por él porque estoy convencido de que los cuatro, es el único que, en base a argumentos sólidos -como su gabinete, pro ejemplo- me ha convencido de decantarme por su proyecto de nación.
No pretendo convencer a los panistas de que voten por López Obrador, pero sí les comento que la única manera de detener el regreso del PRI -tan despreciado por ellos como el locopopulistacomunistahugochávez AMLO- es votar por el tabasqueño.
Al final de cuentas, mañana la contienda está entre dos: Peña Nieto o López Obrador.
Sostengo que no hay que votar por alguien por cómo es y mucho menos por el partido al que pertenece, sino por sus propuestas. Yo no votaré por AMLO por ser del PRD ni por ostentarse como el candidato de izquierda -que, convencido estoy, dista mucho de serlo- sino porque sencillamente sus propuestas son mucho más convenientes para el país que las de los demás.
Cada quien votará por quien desee, a menos, claro, que haya vendido su voto por quinientos pesos y una despensa. El sufragio es libre y secreto y como ya dije, no los puedo convencer de votar por el Peje. Sólo les recuerdo qué representa votar nulo y cómo se puede detener al PRI. Piensen si quieren más de lo mismo o regresar con los dinosaurios.
Esperemos el lunes despertar y que todo esté en calma.




0 comentarios:
Publicar un comentario