Por Miguel Angel Aguilar Mancera
@cocuaguilar
En un gesto propio del deporte más popular del mundo -el futbol- y cual portero de la escuadra rival, Felipe Calderón se vio atacado por varios lásers verdes la noche del pasado 15 de septiembre en el marco del famoso Grito.
Mientras gritaba Viva Allende, Viva Hidalgo y todos aquellos héroes y próceres que nos dieron patria -que, me atrevo a decir, seguramente la multitud que acudió al Zócalo no tiene la más mínima idea de quiénes son la mitad de los tipos cuyos nombres vociferaba el Señorpresidente-, varios pilluelos, no más de cinco, comenzaron a apuntarle al rostro con sus lásers. Mi reacción inmediata -hay que ser sinceros- fue de risa.
Por más que algunos tachen de "gatos" a aquellos que llevan el láser al estadio y lo usan para intentar distraer al guardameta contrario o sólo para joderlo, en el futbol, acaso la expresión popular más arraigada en nuestro país, se vale de todo. Desde las mentadas de madre y el célebre "ahí va el agua" hasta el "¡Pu...!" y la nueva sensación: el láser. Pero eso es el futbol, y lo del sábado constituye, si bien otra manifestación multitudinaria, un acto público del Presidente, el último del sexenio de Felipe Calderón.
¿Qué significa el láser en la cara? ¿Desaprobación? ¿Unos cuantos queriendo sólo molestar? A los Viva Hidalgo, Viva Allende, se les unieron gritos de "fraude" y "asesino" por parte de un puñado de asistentes al Grito. La postal, indudablemente se la llevó el láser en la cara. Este pudiera ser uno de los muchos reclamos de la sociedad hacia un Presidente cuyo sexenio ha resultado una catástrofe social y políticamente (creámosle, pues, con sus reservas, que económicamente estamos mejor que nunca). El láser se suma a otros episodios como el del "espurio" y el reclamo de las madres de Ciudad Juárez. Como reclamo, jamás mejor expresado.
¿Que si es una falta de respeto? También. Estrictamente sí lo es. Y no por el hecho de que sea el Presidente -que en un país como el nuestro la figura presidencial impone mucho - sino porque no es el portero de algún equipo de futbol, es un tipo que se presenta en un acto público y tradicional como lo es el Grito, ante su país y, guste o no, merece respeto.
El asunto es que cuando en tu sexenio la violencia ha incrementado exponencialmente, provocando alrededor de 60,000 muertos y la crisis social es brutal, el respeto puede verse opacado y rebasado por la inconformidad de la sociedad. Si todos tuviéramos lásers, para mostrar nuestra inconformidad, tal vez el rostro del Presidente Calderón se vería masivamente atiborrado de destellos verdes.
Por más que algunos tachen de "gatos" a aquellos que llevan el láser al estadio y lo usan para intentar distraer al guardameta contrario o sólo para joderlo, en el futbol, acaso la expresión popular más arraigada en nuestro país, se vale de todo. Desde las mentadas de madre y el célebre "ahí va el agua" hasta el "¡Pu...!" y la nueva sensación: el láser. Pero eso es el futbol, y lo del sábado constituye, si bien otra manifestación multitudinaria, un acto público del Presidente, el último del sexenio de Felipe Calderón.
¿Qué significa el láser en la cara? ¿Desaprobación? ¿Unos cuantos queriendo sólo molestar? A los Viva Hidalgo, Viva Allende, se les unieron gritos de "fraude" y "asesino" por parte de un puñado de asistentes al Grito. La postal, indudablemente se la llevó el láser en la cara. Este pudiera ser uno de los muchos reclamos de la sociedad hacia un Presidente cuyo sexenio ha resultado una catástrofe social y políticamente (creámosle, pues, con sus reservas, que económicamente estamos mejor que nunca). El láser se suma a otros episodios como el del "espurio" y el reclamo de las madres de Ciudad Juárez. Como reclamo, jamás mejor expresado.
¿Que si es una falta de respeto? También. Estrictamente sí lo es. Y no por el hecho de que sea el Presidente -que en un país como el nuestro la figura presidencial impone mucho - sino porque no es el portero de algún equipo de futbol, es un tipo que se presenta en un acto público y tradicional como lo es el Grito, ante su país y, guste o no, merece respeto.
El asunto es que cuando en tu sexenio la violencia ha incrementado exponencialmente, provocando alrededor de 60,000 muertos y la crisis social es brutal, el respeto puede verse opacado y rebasado por la inconformidad de la sociedad. Si todos tuviéramos lásers, para mostrar nuestra inconformidad, tal vez el rostro del Presidente Calderón se vería masivamente atiborrado de destellos verdes.





0 comentarios:
Publicar un comentario