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miércoles, 26 de septiembre de 2012

Catalunya


Por Miguel Angel Aguilar Mancera
@cocuaguilar

Hace un par de semanas los catalanes marcharon en Barcelona, la manifestación pro independentista reunió a más de un millón de personas. Senyeras (bandera de Cataluña) y esteladas (la bandera independentista) se hicieron presentes. De nuevo se puso en la mesa del debate público el tema polémico y confuso de Catalunya (Cataluña en catalán) y su independencia.

Lo medular del asunto radica en que muchos catalanes alegan que la nación de Cataluña, con su propia lengua, cultura e historia, no puede alcanzar la máxima plenitud si no se separa del Reino de España. Hay que entender que como el caso catalán, existen también el del País Vasco o el de la Comunidad Valenciana. Cataluña es una de las diecisiete comunidades autónomas que conforman España. Ocurre aquí algo similar a la situación del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte o de la extinta Yugoslavia: varias naciones dentro de un Estado. Cataluña y el País Vasco -los dos territorios extremos de España, colindantes con Francia- son las dos comunidades que más insistentemente han demostrado sus aspiraciones nacionalistas.

Ello ha llevado a un constante debate de sí Cataluña debe o no independizarse. Existe fricción entre catalanes y españoles, muchos no se consideran españoles. Por poner un ejemplo, las dos recientes finales de la Copa del Rey donde se han enfrentado el Barcelona de Cataluña y el Athletic de Bilbao del País Vasco, ha habido un estruendoso abucheo del público en el momento en que las notas de la Marcha Real se escuchaban en el sonido local.

Esto se asemeja un poco al problema étnico que hubo en Yugoslavia, y que produjo el nacimiento de Serbia, Bosnia y Herzegovina, Macedonia y Montenegro, claro está, sin provocar conflicto bélico alguno. El espíritu nacionalista -y lo independentista- de los catalanes responde a un contexto en el cual, sencillamente, muchos de ellos no se sienten parte de España (algo similar le ocurre a los vascos).

Lo de hace un par de semanas, el día de la Diada -la fiesta oficial de Cataluña- en Barcelona dio un mensaje no sólo a España, sino también a Europa y el Mundo, afirmó Artur Mas, presidente del gobierno de Cataluña. Esta vez las protestas fueron motivadas en gran parte por la crisis, las acciones del gobierno conservador de Mariano Rajoy (alías el Infame), afirman, arrastran a Cataluña en la espiral de crisis.

Dicen que Cataluña no es España. El anhelo de libertad sobrepasa cualquier intento de describir qué es lo que ocurre en Cataluña, una situación que, si es difícil de analizar, es casi imposible de entender. Se ha alegado que hay limitaciones contra su voluntad democrática, en materia económica, de infraestructura, judicial, etcétera. O más fácil: ¿por qué formar parte de un Estado del que no se comparte ni lenguaje, ni historia no cultura?

Sin embargo, es complicado imaginar a Cataluña sin España. Para empezar, el Barcelona tendría que dejar de jugar en la liga española. Tendría que lidiar con lo que ya han pasado naciones "Estado" como Kosovo o Kurdistán, polémica en su reconocimiento oficial. Seguramente, le sería difícil formar pate de la Eurozona. Sin contar la reestructuración política que habría que hacer.

Pero muchos se ven muy decidos.

Adéu Espanya! 

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